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¿Tu gato ya no salta como antes?

Los gatos son expertos en ocultar el dolor, así que su artrosis, que es el desgaste de las articulaciones, casi no llega a consulta. Lo que hace tu gato es cambiar de hábitos: deja de saltar al mueble alto, empieza a fallar la caja de arena y se acicala menos. La fisioterapia también sirve en gatos. Le baja el dolor y le devuelve movimiento, con sesiones al ritmo que él aguante.

Atendemos gatos

Tenemos el equipo y el entrenamiento para atender gatos, y ajustamos cada sesión a lo que un felino aguanta. La mayor parte de nuestra consulta diaria es de perros. Si tu gato necesita algo que nosotros no cubrimos, te lo decimos y lo devolvemos con su veterinario.

Subdiagnóstico

La artrosis felina casi no llega a consulta

En radiografías se encuentra desgaste articular en la mayoría de los gatos que pasan de doce años. Los que llegan a consulta por dolor articular son muchísimos menos.

La diferencia está en cómo se comporta un gato con dolor. Un perro con artrosis cojea y en la casa lo ven. Un gato con artrosis cambia sus lugares y sus rutas: deja los sitios altos y busca otra forma de llegar a donde antes llegaba de un salto. Todo eso se lee como personalidad o como edad.

A esto se suma que en la clínica el gato se comporta distinto que en la casa. Se queda quieto, tenso y callado, así que el examen de marcha que sirve con perros aquí aporta poco. Por eso lo que nos contás sobre lo que tu gato hacía antes y ya no hace es la parte más útil de la valoración.

Señales

Las señales que solo se ven en casa

Anotá cuáles de estas aparecieron y desde cuándo, y traé la lista a la consulta.

  • Ya no salta al mueble alto, o lo hace en dos etapas usando una silla como escalón.
  • Duda antes de saltar, se queda calculando, y a veces falla el aterrizaje.
  • Duerme en lugares bajos cuando siempre prefirió los altos.
  • Hace pipí o popó fuera de la caja. Muchas veces el problema es que ya no puede subir el borde alto de la caja sin dolor.
  • Se acicala menos. Le aparece el pelo apelmazado en la espalda baja, sobre las caderas o en la base de la cola, porque ya no logra girarse hasta ahí.
  • Se lame de más una articulación, a veces hasta dejar la zona sin pelo.
  • Se molesta al tocarlo en la espalda o en la cadera, cuando antes se dejaba.
  • Las uñas están largas y gruesas porque dejó de rascarse en el poste.
  • Juega menos e interactúa menos con la familia o con otros gatos de la casa.

Manejo

El trabajo con gatos

Buscamos una recuperación sin dolor y sin estrés, así que todo se ajusta a lo que él aguante. Sesiones cortas, lo menos de manipulación posible y sin sujetarlo a la fuerza, con la opción de parar cuando el paciente lo pide.

A muchos gatos les sirven más las sesiones a domicilio, porque no hay transportadora, ni viaje en carro, ni olor a perro en la sala de espera.

  • Láser terapéutico: luz sobre la zona adolorida para desinflamar y aliviar, sin agujas y sin tenerlo agarrado mucho rato. Suele ser lo primero que aceptan.
  • Acupuntura: agujas muy finas en puntos específicos. Muchos gatos la aguantan bien y funciona bien para el dolor crónico.
  • Terapia manual suave: movilizaciones cortas, respetando los límites del paciente.
  • Ejercicio terapéutico con juego: con la caña, el puntero de juego o comida logramos que el gato haga por su cuenta los movimientos que necesita.
  • Adaptación del ambiente: escalones a los lugares altos, caja de arena de borde bajo, comederos elevados, camas tibias y superficies antideslizantes.
  • Post operatorios y lesiones nerviosas: fracturas, cirugía de cadera, gatos amputados que aprenden a moverse en tres patas y pacientes con lesión de la médula por una caída o un atropello.
Terapeuta aplicando láser terapéutico a un gato sentado en el piso

Preguntas frecuentes

Gatos, dudas comunes

¿Mi gato va a tolerar la terapia?

La mayoría aguanta bien el láser y buena parte acepta la acupuntura. Trabajamos en sesiones cortas, sin sujetarlo a la fuerza y parando cuando el paciente lo pide. Si después de varias sesiones vemos que el estrés le hace más daño que bien, te lo decimos y pasamos a manejo en casa, coordinado con su veterinario.

¿Los gatos entran a la hidrocaminadora?

Rara vez. La mayoría de los gatos no aguanta el agua lo suficiente para que la sesión sirva, así que la hidrocaminadora no entra en el plan felino habitual. Con gatos trabajamos con láser, acupuntura, terapia manual y ejercicio guiado con juego.

¿Cómo llevo a mi gato a la cita?

En transportadora rígida, con una manta que huela a casa y tapada con una toalla durante el viaje. Si el traslado ya es un problema por sí solo, coordiná una visita a domicilio. En gatos mayores con dolor suele ser la mejor opción, y de paso vemos el ambiente real donde vive.

¿Desde qué edad hay que revisarlo?

Si tu gato pasó los ocho o diez años y cambió alguno de los hábitos de la lista de arriba, agendá su valoración. No esperés a que cojee, porque en gatos la cojera aparece tarde y muchas veces nunca aparece.

Agendar cita

Escribinos y contanos el caso de tu gato

Mandanos la lista de lo que dejó de hacer y desde cuándo, y agendá su valoración. Atendemos en Sabana, en Heredia y a domicilio.

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