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¿Cómo se maneja la displasia de cadera en perros?

Si a tu perro le diagnosticaron displasia, no todos los casos terminan en cirugía. La displasia es una cadera que se formó mal y que con los años termina en artrosis, o sea desgaste de la articulación. Se opera cuando el dolor no cede o cuando el perro es un cachorro candidato a corrección. En el resto de los casos se maneja con control de peso, fisioterapia y analgesia, y buena parte de esos pacientes vive muy bien sin pasar por pabellón.

La cadera displásica

La cadera funciona como una bola metida en una copa. En un perro displásico la copa es poco profunda, la bola no encaja bien y la articulación queda floja. En cada paso hay roce dentro de la articulación, y con los años ese roce le desgasta el cartílago.

La genética influye mucho, sobre todo en razas grandes como pastor alemán, labrador, golden retriever y rottweiler. También influyen qué tan rápido creció el cachorro, cuánto peso cargó y qué ejercicio hizo durante su primer año. Hay perros con caderas muy dañadas en la radiografía y casi sin dolor, y otros al revés. Por eso tratamos lo que el paciente hace y siente, y usamos la radiografía como apoyo.

Señales

Señales en casa

La displasia rara vez empieza con una cojera evidente. Empieza con cambios pequeños que en casa se leen como carácter o como edad. Ninguna de estas señales es normal a ninguna edad.

  • Corre como conejo: junta las dos patas traseras y salta con las dos a la vez en vez de alternarlas.
  • Le cuesta levantarse: sobre todo después de dormir o de estar echado en piso duro.
  • Se sienta de lado: tira una cadera hacia afuera en lugar de sentarse cuadrado.
  • Deja de subir: al carro, al sofá, a la cama. A veces lo intenta y desiste.
  • Camina bamboleando: la grupa se mueve de lado a lado más de lo normal.
  • Cambia de forma: pierde músculo en las ancas y se le marcan los hombros, porque va pasando el peso hacia adelante.
  • Se cansa antes: acorta las caminatas por su cuenta o se echa a media vuelta.

El diagnóstico lo confirma tu veterinario con examen ortopédico y radiografías bajo sedación. Traé esas placas a la valoración.

Sin cirugía

Manejo sin cirugía

Es la vía para la mayoría de los perros adultos con dolor controlable. La forma de la cadera queda igual, y lo que cambia es que le baja el dolor, le sostiene la articulación con músculo y le retrasa el desgaste.

  1. Peso corporal

    Es la medida que más ayuda y la que menos cuesta. Un perro displásico con dos o tres kilos de más carga esa cadera en cada paso. El plan de alimentación lo define tu veterinario y nosotros medimos el efecto en cómo camina.

  2. Masa muscular alrededor de la cadera

    Un buen músculo en las ancas le da estabilidad a una cadera que de nacimiento es floja. Se trabaja con ejercicio que sube de dificultad, subidas controladas, carga de peso y equilibrio.

  3. Hidroterapia

    En la hidrocaminadora, que es una caminadora dentro del agua, la flotación le quita peso a la cadera y el perro fortalece sin el impacto que en seco no aguanta. Es una de las modalidades más útiles en displasia.

  4. Control del dolor

    Láser terapéutico, que es luz sobre la articulación para bajar dolor e inflamación, y acupuntura. La analgesia la lleva tu veterinario, y en muchos pacientes el objetivo compartido es bajarle la dosis de antiinflamatorio que necesita para estar cómodo.

  5. La casa

    Alfombras sobre el piso liso, rampa para subir al carro, una cama con buen soporte, comederos a la altura correcta y varias caminatas cortas en la semana en vez de una larga el domingo.

Con cirugía

Cirugía y rehabilitación

Quien indica la cirugía es el ortopedista. Lo que aporta la rehabilitación después cambia bastante según la técnica que le hagan.

Opciones quirúrgicas para displasia de cadera y papel de la rehabilitación
TécnicaA quiénPapel de la rehabilitación
Osteotomía pélvica (DPO o TPO) Cachorros jóvenes con laxitud y sin artrosis todavía Recuperar marcha simétrica y masa muscular en los tres meses siguientes, con restricción estricta al inicio
Prótesis total de cadera Perros adultos con dolor que ya no responde al manejo conservador Protocolo por fases parecido al de rodilla, con progresión muy controlada para proteger el implante
Ostectomía de cabeza femoral, que quita la bola de la cadera Perros pequeños y medianos, o casos donde la prótesis no es viable Determinante. La articulación falsa que se forma depende del uso temprano de la pata, así que la terapia empieza en los primeros días

Cuando la cirugía está programada con tiempo, trabajamos antes de operar. Un perro que llega a pabellón con más músculo y menos peso recupera más rápido. Por eso aprovechamos las semanas previas a la cirugía.

Límites de la fisioterapia

La forma de la cadera queda como está, el cartílago perdido no vuelve y el desgaste ya instalado tampoco se revierte. Lo que trabajamos es el dolor, el músculo y lo que tu perro logra hacer. Ese trabajo se sostiene en el tiempo, porque un paciente displásico entra en un esquema de mantenimiento que dura años.

Si el dolor deja de ceder aunque el manejo esté bien hecho, te lo decimos y devolvemos el caso al ortopedista para volver a valorar la cirugía.

Pastor alemán echado en la colchoneta de terapia

Preguntas frecuentes

Displasia de cadera, dudas comunes

¿Mi perro con displasia necesita cirugía sí o sí?

No. Buena parte de los perros displásicos pasan toda la vida sin operarse, con control de peso, fisioterapia y analgesia. La cirugía entra cuando el dolor no cede aunque el manejo esté bien hecho, o cuando el paciente es un cachorro candidato a una corrección del hueso. Esa decisión la toma el ortopedista.

¿A qué edad aparece la displasia?

En cachorros de razas grandes puede verse desde los cinco o seis meses, con dificultad para levantarse y ese salto de conejo tan característico. Otros perros pasan la juventud sin molestias claras y llegan a consulta a los siete u ocho años con la articulación ya desgastada. Los dos escenarios son comunes.

¿Puede hacer ejercicio o hay que dejarlo quieto?

Necesita ejercicio, del tipo correcto. Si lo dejás quieto pierde el músculo que le sostiene la cadera y termina peor. Lo que hay que evitar son los impactos y los arranques bruscos, como saltar, frenar en seco o correr detrás de la pelota. Le sirven más varias caminatas cortas, la natación y la hidrocaminadora que una caminata larga el fin de semana.

¿Cada cuánto tiene que venir a terapia?

Al inicio suele ser una o dos veces por semana durante seis a ocho semanas, para ganar músculo y bajarle el dolor. Después pasa a mantenimiento, que puede ser cada dos o tres semanas, con revisiones para ir ajustando el plan. La mayor parte del trabajo la hacés vos en casa con los ejercicios que te enseñamos.

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En la valoración de movilidad medimos cómo camina, dónde le duele, cuánto músculo perdió y el rango de movilidad articular. Con eso te decimos qué se puede ganar y en cuánto tiempo. Traé las radiografías si ya las tenés.

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